Pública condena a la parodia de la Virgen María cometiendo un aborto frente a la Catedral de Tucumán

El pasado 8 de marzo de 2017, frente a la iglesia Catedral de la ciudad de San Miguel de Tucumán, un pequeño grupo de mujeres escenificó a la Santísima Virgen María cometiendo un aborto. El hecho, difundido por distintos medios periodísticos nacionales, más allá de su carácter grotesco y sangriento, refleja por su contenido y por el lugar elegido para su ejecución el evidente y deliberado propósito de sus protagonistas de agraviar a los miembros de la Iglesia Católica a través de la parodia de la figura de aquélla que veneran como inmaculada madre de Dios hecho hombre cometiendo el aborrecible crimen de matar a su inocente hijo en el seno de su vientre. Con prescindencia del credo o ideología de cada uno, esta representación de la Virgen María abortando públicamente frente a la Catedral de Tucumán no puede ser catalogada ni remotamente como una expresión artística o cultural, sino como una provocación tan explícita como innecesaria a los fieles católicos, que merece una también pública y contundente condena, no sólo por parte de la Iglesia sino de la comunidad toda. La libertad de expresión, uno de los pilares de la democracia, tiene por límite el respeto de los derechos de los otros, lo cual conlleva el deber de abstenerse de conductas agraviantes de las creencias y sentimientos religiosos de terceros, con los que se puede discrepar en tanto no se los convierta en objeto de burla y escarnio. Por las razones expuestas, la Asociación para la Promoción de los Derechos Civiles (PRODECI) expresa por este medio su más firme condena al hecho referido, y reclama de las autoridades públicas que dispongan los medios necesarios para procurar que tales comportamientos no se repitan en el futuro. Los agravios a la sensibilidad religiosa, cualquiera fuere el culto al cual afecten, sólo se explican a raíz del odio y falta de tolerancia de quienes los profieren. Semejantes conductas traen consigo un germen de perturbación a la paz social cuya propagación está en las antípodas de la reconciliación y fraternidad que nuestro país necesita con urgencia.